Es bien sabido que todos los movimientos religiosos acaban apartándose de su inspiración original. Algunos se institucionalizan y se transforman en estructuras de poder. Otros se tornan en movimientos puramente místicos. Casi todos se conforman con sus propias definiciones doctrinales y dejan de beber de sus fuentes, perdiendo así su vitalidad. Los reformadores del siglo XVI sabían esto muy bien y por eso hablaban de "Ecclesia Semper Reformanda", es decir, de una iglesia en constante reforma.
Cuando uno lee la Biblia con detenimiento, dejando que sea ella la que moldee nuestro pensamiento en vez que nuestros prejuicios modulen la lectura, encontramos un hecho que para algunos puede resultar sorprendente: el cristianismo que importa se vive mucho más en la calle que en la iglesia. Dios espera que sus seguidores los instrumentos que hagan Su amo y Su justicia concretos y palpables entre los hombres en las actitudes cotidianas. Esto, en última instancia, quiere decir que, superando la indiferencia, debemos reconocer en el otro a alguien semejante a mí mismo a quien he sido enviado a bendecir con mi servicio ("Ama a tu prójimo como a ti mismo").
Felizmente en América Latina está surgiendo un movimiento formado por personas de muy diversos orígenes que quiere revitalizar el cristianismo en este sentido. Se trata de La Red del Camino . Su propuesta es simplemente unir a cristianos en una actitud de servicio, viendo al ser humano como un ser integral y devolverle su dignidad.
Creo que esa es la senda a seguir. He estado estudiando acerca de la preparación de la iglesia para la segunda venida de Cristo y he llegado a la firme convicción de que esta es menos doctrinal que de servicio. Si a alguien le interesa el tema, pueden consultar un artículo donde lo explico con mayor detalles.

Cuando uno lee la Biblia con detenimiento, dejando que sea ella la que moldee nuestro pensamiento en vez que nuestros prejuicios modulen la lectura, encontramos un hecho que para algunos puede resultar sorprendente: el cristianismo que importa se vive mucho más en la calle que en la iglesia. Dios espera que sus seguidores los instrumentos que hagan Su amo y Su justicia concretos y palpables entre los hombres en las actitudes cotidianas. Esto, en última instancia, quiere decir que, superando la indiferencia, debemos reconocer en el otro a alguien semejante a mí mismo a quien he sido enviado a bendecir con mi servicio ("Ama a tu prójimo como a ti mismo").
Felizmente en América Latina está surgiendo un movimiento formado por personas de muy diversos orígenes que quiere revitalizar el cristianismo en este sentido. Se trata de La Red del Camino . Su propuesta es simplemente unir a cristianos en una actitud de servicio, viendo al ser humano como un ser integral y devolverle su dignidad.
Creo que esa es la senda a seguir. He estado estudiando acerca de la preparación de la iglesia para la segunda venida de Cristo y he llegado a la firme convicción de que esta es menos doctrinal que de servicio. Si a alguien le interesa el tema, pueden consultar un artículo donde lo explico con mayor detalles.

