lunes, 12 de marzo de 2012

A propósito de Aysén: It's our dignity, stupid !

Si alguien pensó que el movimiento estudiantil del año pasado era contra el gobierno de Piñera, lo invito a replantearse la situación. Tampoco se trata en realidad del sistema económico. Las pasadas manifestaciones sociales
y las actuales protestas en Aysén no son tanto contra un gobierno, sino contra el Estado o, más precisamente, contra nuestra actual República. De hecho son el síntoma de que nuestras instituciones no solamente no funcionan, sino que constituyen el aviso de que, a menos que se reconozca el problema en profundidad y se actúe en consecuencia, corren el riesgo de un absoluto colapso. Se trata del desgaste de una república centralista y oligárquica. Se trata finalmente de un problema de dignidad.


Déjenme comenzar argumentando por qué el único diagnóstico posible es que los actuales conflictos sociales apuntan a una crisis de la República. La primera evidencia es que los movimientos parecen ser independientes de los partidos políticos. Al menos de las coaliciones mayoritarias. Además, se han caracterizado por un rechazo a la actual clase política. Por momentos, uno cree que empezará a escuchar el grito de "¡Que se vayan todos!". Este rechazo es también el origen
del bajo interés de las generaciones jóvenes en participar en las elecciones. No es que no les interese la política o la participación en la toma de decisiones o aun en la construcción del país. No. Eso quedó demostrado en el pasado movimiento estudiantil. El problema es que nuestro sistema republicano se ha vuelto lejano y
poco representativo a tal punto que las elecciones se ha transformado en la manera en que la clase política de reproduce a sí misma y cuida sus intereses, pero sobre esto volveremos más abajo. Pero es justamente esta crisis de representatividad lo que ha eliminado el diálogo como forma de resolución de conflictos. Sin duda esto es gravísimo. Significa que nuestra República necesita con urgencia de cuidados intensivos. La muerte del dialogo instala la protesta alérgica y las medidas de fuerza
como forma de hacer notar las necesidades sociales. El caso de Aysén es un magnífico ejemplo de esta dinámica perversa. En un sistema republicano normal, los parlamentarios (es decir los representantes de pueblo) de Aysén deberían haber llevado los problemas locales al Parlamento y ante las autoridades de gobierno e influir para que tales problemas fuesen discutidos y resueltos por vías institucionales. Lo harían no sólo por su "vocación de servicio público" sino porque en un sistema republicano sano, los parlamentario son responsables ante los ciudadanos quienes pueden efectivamente castigarlos por medio de las elecciones. Eso es imposible en Chile, entre otras cosas, debido a nuestro sistema electoral. Este es, dicho sea de paso, el motivo de que el Congreso sea una de nuestras instituciones más desprestigiadas. Y si la representación parlamentaria no funciona bien, entonces el Estado ya no es un servidor del pueblo: es su adversario y no queda más que la protesta para canalizar las demandas. En resumen, nuestras instituciones republicanas no están funcionando.




A todo lo anterior, el caso de Aysén se ve agravado por un defecto histórico de nuestro país: el exacerbado centralismo. Dice la conocida sentencia popular que "Santiago es Chile", pues bien, en nuestros días eso es tan grotesco
que el problema del transporte público de la capital ha pasado a ser responsabilidad, no de una Municipalidad o de una Intendencia, como uno esperaría; sino ¡del Presidente de la República y sus ministros! Por el otro lado, las regiones son continuamente ignoradas por los gobiernos de todos los colores. Incluso el sentimiento de abando se hace más patente cuando ocurren catástrofes naturales en regiones.¡Cómo olvidar el "terremoto blanco" en el Chile Sur-Austral! De nuevo el caso de Aysén es un buen ejemplo. La gente se siente abandonada. Peor aún, se siente traicionada, pues todo parece indicar que la región sólo aparece en la agenda por causa de sus potencial hidroeléctrico (sí, me refiero al proyecto HidroAysén). Pero HydroAysén no es más que un proyecto colonialista de la metrópolis (Santiago) sobre las "provincias de explotación". Este fundamental desequilibrio constituye una falla estructural en nuestra organización republicana.



En realidad el centralismo está relacionado en su origen con otra deformación atávica de nuestro sistema político: la oligarquía. La supremacía de Santiago y de una reducida, emparentada y en general santiaguina clase política es algo que heredamos desde los tiempos coloniales. Como dijimos más arriba, nuestro sistema republicano actual permite que la clase política se reproduzca y se represente a sí misma. El ejemplo más patético ocurrió durante la campaña para las elecciones parlamentarias de 2001. En ese entonces Joaquín Lavín era alcalde se Santiago y parecía el candidato presidencial natural de la Alianza por Chile, entonces en la oposición. Los candidatos a diputados de la Alianza empezaron a usar el lema "un diputado para Lavín". Ese lema fue muy criticado por el gobierno de la Concertación, porque según ellos, un alcalde no necesita de diputados, pero un presidente sí. por lo que la gente debía votar por los candidatos concertacionistas que serían "diputados para el presidente". Lo que es patético de esta historia es que las dos coaliciones dominantes no entendían un hecho fundamental de la democracia: no son las autoridades (alcaldes o presidentes) quienes necesitan diputados (representantes); ¡somos los ciudadanos quienes deben ser representados y defendidos!



En definitiva, nuestra Organización política debe ser repensada con urgencia, pero con serenidad (para hacer las cosas bien). De no ser así, sólo veremos la agudización y profundización de los problemas sea cual sea el candidato que gane las elecciones presidenciales de 2013. Un buen primer paso era el proyecto de reforma al sistema político propuesto por la Democracia Cristiana y
Renovación Nacional, sin embargo su rechazo de plano y sin debate por toda la clase política me llena de terror y sólo confirma la miopía imperante. Es extremadamente necesario dejar de tratar a los ciudadanos como ovejas para transformarnos entre todos en constructores responsables de nuestra sociedad. Esto significa necesariamente "humanizar" nuestros sistemas político y económico, ir más allá de las razones técnicas y de la visión reduccionista ( persona = consumidor) imperante. A ver si los digo de forma que me puedan entender:
IT'S OUR DIGNITY STUPID !

domingo, 3 de julio de 2011

A Propósito de la "Sociedad de los Poetas Muertos"

Hace unas noches, volví a ver "La Sociedad de los Poetas Muertos". Recuerdo que la primera vez que la vi, en mis primeros años de universidad, me causó profunda impresión. De hecho, ésta debe ser una de las películas que más influencia
haya ejercido sobre mi generación. A veces se la acusa de promover una cierta actitud de rebeldía contra la autoridad establecida, tema que hoy por hoy es relevante dado que parece haber un levantamiento generacional, tanto en el cercano Oriente como en parte de Europa y América Latina, que cuestiona el modelo de social vigente. También se la tiene como culpable de promover un estilo de vida irresponsable y hedonista que sólo valora el deseo y placer actual. Aunque en parte estas acusaciones son injustas, sí podríamos decir que su carácter rupturista es un gran reflejo de la crítica que nuestra época hace de la modernidad. Pero quizá lo más importante sea, al menos desde mi punto de vista, que su modelo de ruptura puede servir de motivo para algunas reflexiones actuales.


"La Sociedad de los Poetas Muertos" presenta dos tipos de desafíos. El primero tiene que ver con un desafío al concepto de autoridad. Ella está representada en los cuatro pilares de la escuela: Tradición, Honor, Disciplina y Excelencia. Estos son ideales típicos de la modernidad y se relacionan con la autoridad pues son los ideales promovidos y, hasta cierto punto, impuestos por los padres y la dirección de la escuela. Pero el profesor Keating enseña algo diferente: nadie debe decirnos qué pensar (desafío a la tradición) y por lo tanto debemos ser no-conformistas (desafío a una suerte de "disciplina social"). Tal desafío a las costumbres provoca desconcierto porque representa una nueva forma de ver el mundo y, por lo tanto, cualquier respuesta tradicional, es decir, proveniente del viejo paradigma; será mal recibida y vista como provocación. Los estudiantes y las autoridades no pueden entenderse ni llegar a acuerdos (alguien de acabar imponiéndose) pues ven el mundo de forma tan diferente que no pueden comunicarse a nivel conceptual. Esto se parece a la reacción que tienen los representantes del Estado frente a las demandas de protestas estudiantiles: en general la autoridad responde en términos y lenguaje propio sin siquiera entender las motivaciones de los manifestantes.


El segundo desafío es el abandono de una vida "prefabricada" por la aventura del "carpe diem" (que puede traducirse como "disfruta el día"). Generalmente esta forma de pensar asusta. Y es natural que así sea pues hay en ella un cierto llamado al vértigo y a la excitación, tan propios de nuestra época. Sin duda este aspecto podrá encontrar una gran cantidad de crítica en las iglesias. Apropiadamente, de hecho, pues existe en el "carpe diem" el peligro de la superficialidad y de la pérdida de la orientación. De hecho, este aspecto de la filosofía de Keating, junto con el desafío a la autoridad, podrían ser vistos como fuentes del extravío moral y de principios que es posible identificar en nuestra sociedad.


Pero, de cierta forma, Keating no pretendía una ruptura absoluta sino un regreso a lo fundamental, abandonando los impedimentos artificiales de la creatividad. En otras palabras, la verdadera reforma no consiste en quemar y destruir la civilización sino en retornar a las fuentes y recuperar los impulsos civilizadores. Por eso es que Keating, profesor de literatura, estimula a sus estudiantes a leer los clásicos. El problema no está en ellos, está en una lectura reconocida como la única posible y transmitida sin creación. La propuesta de Keating es releerlos desde una perspectiva nueva, personal, creativa.

Esta perspectiva es digna de ser recordada hoy que soñamos embarcarnos en una deconstrucción del cristianismo (esto es, repensarlo hasta encontrar su componente fundamental). Si queremos realizar el anhelo de Lutero de una "Ecclesia Semper Reformanda" (una iglesia en continua reforma) no debemos olvidar volver a una lectura creativa y original de nuestros "Clásicos" (me refiero a la Biblia, evidentemente). No podemos conformarnos con las lecturas que nos han transmitido. Necesitamos la nuestra y hacernos responsables de ella. La fuerza revitalizadora y civilizadora del Cristianismo (su Espíritu) se haya en la Palabra siempre y cuando la reconozcamos viva. Petrificarla es convertirla en ídolo y como todo ídolo, no prevalecerá. Sólo la Palabra viva (y por lo tanto dinámica) del Dios vivo puede romper las cadenas y crear un cristianismo relevante para la época que nos toca vivir.

lunes, 29 de junio de 2009

¿Estoy Acercándome a la Nueva Perspectiva sobre Pablo?

Hace ya algunos años que estudio Hebreo y para mejorar la comprensión del idioma he visto como inevitable compenetrarme de la cultura hebrea. Me gusta escuchar música tradicional (y me emociono mucho cuando empiezo a entender algunas frases de los cantos), leo y examino el Sidur (libro de oraciones) a tal punto que ha impactado mi estilo devocional. Además cada semana leo (en Hebreo) la correspondiente parashá (sección semanal de la Torah). Todo esto me ha llevado a evaluar mi versión y entendimiento del Cristianismo desde el punto de vista del Judaísmo, enriqueciendo mi comprensión de Jesús, del Nuevo Testamento y mi relación con Dios. Pero este no es el momento de entrar en detalles, más adelante escribiré sobre lo que he ido aprendiendo.

Por todo lo anterior, me produjo un enorme e indescriptible dolor aprender que, para los rabinos, lo que estoy haciendo es un sacrilegio. En la opinión de ellos, debido a que el Tanaj (Biblia Hebrea, Antiguo Testamento para los  cristianos) declara que la  Torah fue dada al pueblo de Israel y no a las demá naciones, no es permitido que los goim (gentiles) estudien Torah, usen el Sidur, estudien Hebreo, guarden el Sábado o hagan cualquiera de las actividades reservadas a Israel. El hacer cualquiera de las cosas anteriores (por parte de gentiles) sería usurpar los deberes y privilegios de Israel.  El camino  para los gentiles es (según los rabinos)  otro: obedecer las leyes dadas a Noé.

La tristeza duró algunos días y me llevó a un período de reflexión que me hizo recordar la carta de Pablo a los Gálatas. Recodé que la carta comienza con las memórias del Concilio de Jerusalén y pensé que esto debía definir el propósito de la epístola. Entonces entendí algo realmente obvio, pero no trivial: que la carta no tiene que ver con la descripción de cómo somos salvos ( si por obras o por fe) sino que dice relación con la inclusión de los gentiles al Pacto, es decir, Pablo enfrenta la pregunta "¿los gentiles deben transformarse en judíos para ser incluidos en el pacto mesiánico?". La respuesta de Pablo, en conformidad con el Concilio de Jerusalén, es que no. Los gentiles pasamos a formar parte del pueblo mesiánico simplemente por la fe en Jesús como el Mesías. El punto escencial es que de estaforma somos tan herederos de los privilegios de Israel como los descendientes de Abraham según la genética porque en el Mesías la bendicióan de Abraham ha llegado a los gentiles (Gal 3:14) lo que cumple la promesa hecha a Abraham de que en su simiente serían benditas todas la naciones (Gal 3:8).

Luego recordé que este punto de vista (que el tema primordial de Pablo no es cómo somos salvos sino cómo somos incluidos en Israel) es la escencia de una teología iniciada en los años '70 y que es conocida como "Nueva Perspectiva sobre Pablo". Por supuesto, dentro de este movimiento hay cierta diversidad de opiniones y matices. En general se trata de entender a Pablo en su propio contexto del siglo I y no en perspectiva de los reformadores del siglo XVI.

La promera vez que leí al respecto me dió miedo de que el resultado de la Nueva Perspectiva (NP) fuera una renuncia a la Reforma Protestante y un regreso al concepto Católico de salvación de fe + obras. Hoy creo que no es así. Me parece que la NP coloca el dilema fe-obras en una perspectiva equilibrada muy semejante a la posición adventista. Por otro lado que dos temas (justificación por la fe y aceptación de los gentiles) son temas paulinos (no hay cómo evadir Ef. 2:8-11, por ejemplo). La gran ventaja de la NP es que nos permite tener una plataforma más equilibrada para entender la realción entre el pueblo judío y los cristianos de origen gentil y de este modo mirar al origen judío del cristianismo desde una perspectiva más justa y madura. Pero eso será tema de otro post.


jueves, 21 de mayo de 2009

Ética Cristiana y Postmoderdernidad

Entre el los días 18 y 20 de mayo, estuve participando en el VIII Simposio Bíblico Teológico organizado por la Facultad de Teología de la Universidad Adventista de Chile. Fueron tratados muchos temas interesantes aunque algunos de ellos extremadamente eran técnicos como cierta ponencia sobre Nietzsche como profeta del postmodernismo.

Me resultaron particularmente interesantes las presentaciones del Dr. Raúl Kerbs quien mostró de manera brillante que hasta ahora nunca se ha fundamentado la ética cristiana sobre bases realmente bíblicas. Según él, lo que llamamos "ética cristiana" realmente corresponde a elaboraciones hechas por filósofos cristianos (como Agustín de Hipona) sobre las bases establecidas por la filosofía griega, básicamente por Platón y Aristóteles. En otras palabras, la "Ética Cristiana" hasta hoy está fundamentada en conceptos como un Dios atemporal incapaz de comunicarse con la temporalidad del hombre. Este concepto es, por supuesto, ajeno a la Biblia. El protestantismo no lo hizo mucho mejor pues, aunque enfatizó la cruz de Cristo (un hecho histórico y por ende temporal), no siguió más allá y el Cristo del protestantismo se habría tornado atemporal. Se hace necesario entonces desarrollar una filosofía completamente bíblica que incluya el concepto de un Dios que interviene en la historia. El adventismo está en buena posición de hacerlo debido a nuestro énfasis en el ministerio sacerdotal de Cristo que lo hace relevante para nuestra temporalidad. Kerbs hizo notar que el postmodernismo ha rechazado las bases griegas y modernas de la ética (la atemporalidad) y al hacerlo se ha quedado con una temporalidad vacía que no puede ser pensada en profundidad. De nuevo, una filosofía netamente bíblica sería capaz de responder a tal desafío tomando en cuenta la temporalidad del hombre y pensarla desde la trascendencia.

Yo expuse sobre los cambios producidos en el ciencia y en la religión al pasar de la era moderna a la postmoderna. Enfaticé la necesidad de, sin perder nuestra identidad y mensaje, buscar un nuevo lenguaje y nuevas formas de ser iglesia de tal forma que podamos ser relevantes en la cultura actual. Pero no me extenderé mucho en este tema. Quien quiera conocer mi ponencia, puede leer un resumen de ella en este link.

viernes, 8 de mayo de 2009

No me destruyan el idioma

Estoy cansado de los ultrajantes y vejatorios tratos que recibe nuestro idioma de parte de periodistas de matinales, oscuros personajes faranduleros, ministros de todo tipo, rectores de universidades (prestigiosas o no) y pseudo-intelectuales de ocasión.

No aguanto más ni el seguro ni el parque "automotriz". Sépanlo de una vez por todas: automotriz es una adjetivo FEMENINO, mientras que tanto seguro como parque son sustantivos masculinos. En nuestra bella lengua castellana se acostumbra mantener la concordancia de género entre el adjetivo y el sustantivo a quien califica. Uno podría soportar, por lo tanto, algo así como un "seguro automotor"; sin embargo esto también sería incorrecto pues el seguro no se mueve por sí mismo (que es lo que significa automotor) sino que es relativo a los automóviles, o sea, automovilístico. Hablemos, pues, del "seguro automovilístico".

Me duelen los oídos cuando escucho ese engendro lingüístico con aspiraciones de neologismo que es la "palabra" señalética. En la gran mayoría de los casos, si no es que en todos, lo que se quiere decir mediante tal atentado al vernáculo es simplemente "señal". Sí, justamente como en "señales de tránsito". Es posible que por "señalética" alquien quiera referirse al tratado de las señales o su estudio. Para esto ya existen palabras apropiadas: semiótica y semiología.

He notado que desde los años '90 los chilenos nos hemos vuelto completamente leístas. Hasta encuentramos elegante un "le saluda atentemente" en vez del correctísimo "lo saluda atentemente" . Si bien la Real Academia tolera (a regañadientes, espero) el uso de "le" como sustituto de un complemento directo cuando se refiere a personas, esto nunca puede ocurrir con "les". Está muy mal decir "les saludo". Se debe decir "los saludo". Lamentablemente la versión 1960 de la Biblia de Reina y Valera es extremadamente leísta y ha contaminado el hablar del pueblo evangélico.

No puedo dejar de mencionar la nueva moda adoptada por todo tipo de autoridades y sus imitadores que encuentran de lo más elegante comenzar sus discursos con un infnitivo. "Saludar a todos los presente y manifestar mi agrado .....", por ejemplo. Debemos aclarar que un infinitivo es un sustantivo verbal y como tal nombra una acción pero no describe su realización. Al decir "saludar a todos los presentes" el orador nombra la acción de saludar, pero sin realizarla. De muy mal gusto, ciertamente.


Para terminar, no puedo dejar de transmitir un consejo: no caigan en la trampa de la falsa etimología. Circula, entre ciertos pseudo-intelectuales de la educación, la idea de desalentar que alos estudiantes se les llame alumnos pues tal palabra vendría del prefijo "a" interpretado como negación y de la palabra latina "lumen" (luz). Así los alumnos serían aquellos que no tienen luz y, por lo tanto, sería un trato despectivo. Déjenme hacer sólo un comentario: esto es falso de falsedad absoluta. No pueden mezclar un prefijo griego (a) y una raíz latina (lumen). Alumno proviene del verbo latino alere que significa alimentar. Quizá la asociación sea metafórica. De la misma manera que el buen alimento permite el crecimiento físico, el conocimiento que el estudiante adquiere (o construye) lo hace crecer como persona.


Tenemos el privilegio de usar un idioma muy bello. Rico en expresiones y vocabulario. Cuidémoslo y tratémoslo con respeto.

domingo, 26 de abril de 2009

Reviltalizar el Cristianismo

Es bien sabido que todos los movimientos religiosos acaban apartándose de su inspiración original. Algunos se institucionalizan y se transforman en estructuras de poder. Otros se tornan en movimientos puramente místicos. Casi todos se conforman con sus propias definiciones doctrinales y dejan de beber de sus fuentes, perdiendo así su vitalidad. Los reformadores del siglo XVI sabían esto muy bien y por eso hablaban de "Ecclesia Semper Reformanda", es decir, de una iglesia en constante reforma.

Cuando uno lee la Biblia con detenimiento, dejando que sea ella la que moldee nuestro pensamiento en vez que nuestros prejuicios modulen la lectura, encontramos un hecho que para algunos puede resultar sorprendente: el cristianismo que importa se vive mucho más en la calle que en la iglesia. Dios espera que sus seguidores los instrumentos que hagan Su amo y Su justicia concretos y palpables entre los hombres en las actitudes cotidianas. Esto, en última instancia, quiere decir que, superando la indiferencia, debemos reconocer en el otro a alguien semejante a mí mismo a quien he sido enviado a bendecir con mi servicio ("Ama a tu prójimo como a ti mismo").

Felizmente en América Latina está surgiendo un movimiento formado por personas de muy diversos orígenes que quiere revitalizar el cristianismo en este sentido. Se trata de La Red del Camino . Su propuesta es simplemente unir a cristianos en una actitud de servicio, viendo al ser humano como un ser integral y devolverle su dignidad.

Creo que esa es la senda a seguir. He estado estudiando acerca de la preparación de la iglesia para la segunda venida de Cristo y he llegado a la firme convicción de que esta es menos doctrinal que de servicio. Si a alguien le interesa el tema, pueden consultar un artículo donde lo explico con mayor detalles.

domingo, 19 de abril de 2009

Los Dilemas de la Educación Universitaria

Cuando era estudiante de doctorado, circulaba el siguiente chiste: "¿Sabes cual es la diferencia entre un estudiante, un doctor y un jefe de grupo de investigación ? La diferencia es que el estudiante debe saberlo todo, el doctor debe conocer las referencias y el jefe de investigación sólo necesita saber donde están sus doctores". El chiste nos hacía reír a carcajadas, pero en lo secreto de mis emociones, me asustaba. La parte que me preocupaba era la primera: el estudiante debe saberlo todo, pero en un mundo esencialmente cambiante donde el conocimiento crece  exponencialmente ¿cómo puedes saberlo todo?. Claramente hay dos soluciones posibles: la especialización ( y entonces sabes todo de casi nada) o la adquisición de una formación que te permita aprender continuamente.


La primera ha sido la solución tradicional y por mucho tiempo dio resultados plenamente satisfactorios. Sin embargo, la sociedad ha cambiado debido tanto a las transformaciones de paradigmas en su filosofía subyacente como a los nuevos desafíos que enfrenta. Hoy, se argumenta, los problemas requieren soluciones integrales que sólo pueden provenir del trabajo en equipo y transdisciplinarios. En esas condiciones es claro que la especialización tradicional no encaja satisfactoriamente.


La segunda alternativa (a veces descrita como "aprender a aprender") ha ido ganando espacios y adeptos al punto de dominar el actual escenario universitario. Su adopción, sin embargo, ha resucitado el eterno conflicto entre el "qué enseñar" y el "cómo enseñar". La razón es clara pues en el "aprender a aprender" es fácil caer en la tentación de enfatizar los métodos antes que el contenido. Es así como, debido a la modificación curricular, algunas mallas se han tornado minimalistas al punto de correr el riesgo de sufrir desnutrición intelectual.


En mi opinión, para "aprender a aprender" hay que construir sólidas bases sobre la que se pueda cimentar el futuro conocimiento y la formación continua. Hay un cierto núcleo de conocimientos  que debe ser dominado a la perfección porque es el que permite la buena comprensión de nuestro mundo. Sin esa base no se puede progresar y mi miedo es que esa base esté siendo minada en nuestra cotidianeidad que descuida el saber y no premia suficientemente el esfuerzo, comprometiendo nuestra cultura y nuestro desarrollo.